para disfrutar de ese gran partido que jugó ayer el Bar Montesol en el siempre díficil campo de Dominicos. Y es que cuando este humilde periodista ni siquiera había pegado sus reales posaderas en el asiento de la grada ,a pie de campo cuál Jack Nicholson en el Staples Centre, el Bar Montesol ya iba ganando 3-0, sinceramente parecía que el otro equipo no se enteraba ni de que tenían partido. Los goles fueron tan rápidos que ni siquiera me dio tiempo de ver de quiénes fueron.
¿A qué se debió esta mejoría?, os estaréis preguntando. Pues os lo voy a decir... a las bajas del equipo evidentemente. Sin ese cáncer escurridizo llamado Miguel Lafuente que no siente los colores y ya está pensando en su futuro equipo en los Estados Podridos de Amiérdica, y sobretodo con una defensa sin el enclenque cierre de otros partidos, el equipo mejoró notablemente.
Mención aparte merece el acto que todos esperábamos, y esque ante el temor de un motín por parte del equipo, el odiado por todos número 8 del Bar Montesol, cedió su capitanía nada merecida al portero del equipo, sí amigos sí, a Diego Herranz le llamamos portero, nos gusta el humor. Esto se vió reflejado en el campo que con un nuevo y fuerte lider portando el brazalete encontró la solidez defensiva.
Cuando ya estaba todo ganado y el equipo exhausto, apareció el equipo archienemigo del Bar Montesol, sí amigos sí, el Recreativo Kompadres, que ante el cansancio de los nuestros les retaron a un partido que como poyasgordas que son el equipo no pudo rechazar. ¿Y de quién fue la idea de que semejantes individuos aparecieran? ¿Os va sonando no?Pues del hobbit madridista que cambia de colores más que un putero de agujero, así que cuál ramera de autopista se enfundó la elástica negra y empezó a soltar patadas a diestro y siniestro para lesionar sobretodo a la estrella regateadora del equipo, Diego Casas. Pero lejos de arrugarse y gritar ¡mamá!, Diego Casas tuvo una actuación digna de mención, así que ahi queda, mencionada.
También hay que hablar de la vestimenta de última tecnología que llevaban los kompadres, que lejos de jugar legalmente como los nuestros se trajeron zapatillas especiales hechas a medida y las ultimas camisetas de adidas que mejoran circulación, transpiración, respiración y hasta te ayudan a cagar si se lo pides, además de un sinfín de bebidas isotónicas para ponerse a punto. Los muy inocentes pensaban que eso los iba a dar ventaja...pobrecitos.
Ahora amigos míos, me permitiréis hacer un inciso para hablar de ese 9 del Montesol, que se vió sobrepasado en goles por un periodista de este mismo blog. ¿Qué se puede esperar de eso? Quizás debería empezar a pensar en retirarse y dedicarse a la ardua labor de llevar agua al equipo y unos gin-tonics a la afición.
Sin más que mencionar del gran partido del principio ni de la gamberrada a traición de después,
me despido de vosotros, ale que os den.
HOMBRE DEL PARTIDO: Antonio Martínez, por su espectacular actuación por fin le llega este merecido reconocimiento, no digo más pues no hay discusión posible.
PEOR DEL PARTIDO: Rubén Romero, también bastante evidente, pues volvió a decepcionar pues no marcó más de 10 goles...
¿A qué se debió esta mejoría?, os estaréis preguntando. Pues os lo voy a decir... a las bajas del equipo evidentemente. Sin ese cáncer escurridizo llamado Miguel Lafuente que no siente los colores y ya está pensando en su futuro equipo en los Estados Podridos de Amiérdica, y sobretodo con una defensa sin el enclenque cierre de otros partidos, el equipo mejoró notablemente.
Mención aparte merece el acto que todos esperábamos, y esque ante el temor de un motín por parte del equipo, el odiado por todos número 8 del Bar Montesol, cedió su capitanía nada merecida al portero del equipo, sí amigos sí, a Diego Herranz le llamamos portero, nos gusta el humor. Esto se vió reflejado en el campo que con un nuevo y fuerte lider portando el brazalete encontró la solidez defensiva.
Cuando ya estaba todo ganado y el equipo exhausto, apareció el equipo archienemigo del Bar Montesol, sí amigos sí, el Recreativo Kompadres, que ante el cansancio de los nuestros les retaron a un partido que como poyasgordas que son el equipo no pudo rechazar. ¿Y de quién fue la idea de que semejantes individuos aparecieran? ¿Os va sonando no?Pues del hobbit madridista que cambia de colores más que un putero de agujero, así que cuál ramera de autopista se enfundó la elástica negra y empezó a soltar patadas a diestro y siniestro para lesionar sobretodo a la estrella regateadora del equipo, Diego Casas. Pero lejos de arrugarse y gritar ¡mamá!, Diego Casas tuvo una actuación digna de mención, así que ahi queda, mencionada.
También hay que hablar de la vestimenta de última tecnología que llevaban los kompadres, que lejos de jugar legalmente como los nuestros se trajeron zapatillas especiales hechas a medida y las ultimas camisetas de adidas que mejoran circulación, transpiración, respiración y hasta te ayudan a cagar si se lo pides, además de un sinfín de bebidas isotónicas para ponerse a punto. Los muy inocentes pensaban que eso los iba a dar ventaja...pobrecitos.
Ahora amigos míos, me permitiréis hacer un inciso para hablar de ese 9 del Montesol, que se vió sobrepasado en goles por un periodista de este mismo blog. ¿Qué se puede esperar de eso? Quizás debería empezar a pensar en retirarse y dedicarse a la ardua labor de llevar agua al equipo y unos gin-tonics a la afición.
Sin más que mencionar del gran partido del principio ni de la gamberrada a traición de después,
me despido de vosotros, ale que os den.
HOMBRE DEL PARTIDO: Antonio Martínez, por su espectacular actuación por fin le llega este merecido reconocimiento, no digo más pues no hay discusión posible.
PEOR DEL PARTIDO: Rubén Romero, también bastante evidente, pues volvió a decepcionar pues no marcó más de 10 goles...
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